Después del descubrimiento de América, la Corona decidió centralizar en Sevilla el comercio y la navegación con las Indias.
En 1503, los Reyes Católicos crearon en Sevilla la Casa de la Contratación de Indias. Su función era controlar prácticamente todo lo relacionado con la navegación americana:
-organizaba y registraba las expediciones;
-controlaba las mercancías y pasajeros;
recaudaba impuestos;
-formaba y examinaba pilotos;
-elaboraba información cartográfica;
-administraba el comercio entre España y América.
Además, Sevilla fue sede del Consulado de Cargadores a Indias, que agrupaba a los comerciantes dedicados al tráfico americano.
Por eso se convirtió en una ciudad extraordinariamente cosmopolita. Allí llegaban plata de México y Perú, oro, cacao, tabaco, azúcar, cueros y otros productos americanos, mientras desde Sevilla salían hacia América productos europeos: textiles, herramientas, vino, aceite, libros, objetos religiosos, etc.
El Archivo General de Indias, instalado en Sevilla, conserva hoy una enorme cantidad de documentación sobre este sistema.
La elección tiene que ver con el río Guadalquivir.
Sevilla está tierra adentro, pero podía comunicarse con el Atlántico a través del Guadalquivir, cuya desembocadura está en Sanlúcar de Barrameda.
Esto ofrecía cierta protección frente a ataques marítimos y permitía a la Corona controlar mejor el comercio.
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