El neoplatonismo fue una de las corrientes filosóficas más importantes para comprender el Renacimiento, especialmente el Renacimiento florentino del siglo XV. Su influencia no fue solamente filosófica: alcanzó la teología, la concepción del hombre, la belleza, el amor y las artes.
La figura fundamental es Marsilio Ficino (1433-1499). Bajo el patrocinio de los Medici, especialmente de Cosme de Médici, Ficino tradujo al latín numerosas obras de Platón y de los neoplatónicos. Su proyecto consistía en demostrar que existía una profunda armonía entre:
Platón, el neoplatonismo y el cristianismo.
Para Ficino, Platón no era simplemente un filósofo pagano que había que recuperar arqueológicamente. Sus ideas podían interpretarse como una preparación filosófica para el cristianismo.
Por eso desarrolla una especie de historia espiritual de la humanidad en la que la sabiduría antigua y la revelación cristiana convergen.
En esta concepción, el alma humana puede contemplar las cosas sensibles, pero también elevarse hacia las realidades inteligibles. Esto contribuyó a la famosa imagen renacentista del hombre como microcosmos: un pequeño universo que reúne en sí diferentes niveles de la realidad.
Este punto es fundamental para entender el arte renacentista. Para el neoplatonismo, la belleza sensible puede ser una señal de una belleza superior. Cuando contemplamos un cuerpo bello, por ejemplo, podemos quedar inicialmente atraídos por su belleza física. Pero esa belleza puede conducir al alma hacia una belleza más elevada.
El neoplatonismo contribuyó a modificar la manera de entender la función de la belleza artística. El artista podía ser visto no solamente como alguien que imita la naturaleza, sino como alguien capaz de captar una forma ideal que está por encima de la materia. Esto conecta con una idea muy platónica: la belleza visible es imperfecta, pero puede revelar una belleza invisible.De ahí la importancia renacentista de:
-la proporción;
-la armonía;
-la belleza corporal;
-la geometría;
-la representación idealizada del cuerpo humano;
-la búsqueda de una belleza que trascienda lo puramente material.
EN LA IMAGEN: Alegoría de la primavera (en italiano: Allegoria della primavera), más conocido simplemente como La primavera, es un cuadro realizado por el pintor Sandro Botticelli, una de las obras maestras del artista renacentista italiano. Está realizado al temple sobre tabla y mide 203 cm de alto por 314 cm de ancho. Su fecha de realización fue probablemente entre 1477 y 1482. Se conserva en la Galería Uffizi, en Florencia (sala 10-14, llamada «de Botticelli», Inv. 1890 n. 8360).
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