EL "DIALOGO" DE LA DOCTORA SANTA CATALINA

El Diálogo de la divina Providencia, de Santa Catalina de Siena (1347–1380), está estructurado como una conversación mística entre Dios Padre y Catalina. No es un diálogo narrativo convencional: Catalina pregunta, suplica y contempla, mientras que Dios responde desarrollando una auténtica síntesis de teología espiritual.

1. Prólogo: la petición de Catalina
El libro comienza con Catalina elevando su deseo hacia Dios. Pide conocerlo a Él y conocerse a sí misma, porque considera que el conocimiento de Dios lleva al conocimiento de la propia condición humana.
La idea fundamental es: "Tú eres la que eres y yo soy la que no soy".
Desde aquí aparece el fundamento de toda la obra: Dios es el Ser, mientras que la criatura recibe su existencia de Él y depende enteramente de su Providencia.
2. Primera gran parte: el camino del alma hacia Dios
Dios explica a Catalina cómo el alma puede avanzar hacia Él mediante:
-el conocimiento de sí misma;
-el conocimiento de la bondad y misericordia divinas;
-el amor al prójimo;
-la lucha contra el pecado;
-el ejercicio de las virtudes.
Aquí aparece una imagen central de Catalina: Cristo como puente entre Dios y el hombre.
El puente tiene tres grandes escalones, asociados a los pies, el costado y la boca de Cristo. El alma asciende por ellos mediante el amor y la imitación de Cristo.
3. Segunda parte: el pecado y la misericordia
Dios explica la raíz del pecado: el hombre se aparta de Dios porque ama desordenadamente las criaturas y su propia voluntad. Catalina desarrolla aquí una teología de la misericordia: Dios permite incluso las pruebas y dificultades porque busca la salvación y santificación del hombre. Por eso la Providencia no significa que Dios evite todo sufrimiento, sino que ordena incluso el sufrimiento hacia un bien mayor.
4. Tercera parte: las virtudes
Una parte muy extensa está dedicada a las virtudes cristianas:
caridad;
humildad;
paciencia;
obediencia;
fortaleza;
prudencia;
justicia.
Catalina insiste especialmente en que las virtudes no son meramente exteriores: nacen de la caridad, es decir, del amor a Dios.
También explica los diferentes estados y caminos espirituales de las almas.
5. Cuarta parte: los sacramentos y la Iglesia
El diálogo pasa después a cuestiones propiamente eclesiales y sacramentales.
Tiene especial importancia:
-la Eucaristía;
-el sacerdocio;
-la función de los ministros de la Iglesia;
-la obediencia a la Iglesia;
-la acción de la gracia.
Catalina sostiene que Dios actúa mediante la Iglesia incluso cuando los ministros son pecadores. Esto es importante porque distingue entre la santidad de Cristo y de la Iglesia y los pecados personales de sus ministros.
6. La reforma de la Iglesia
Finalmente, el diálogo adquiere un marcado carácter eclesial y político. Catalina pide a Dios la reforma de la Iglesia y la santificación de sus pastores. Esto está directamente relacionado con su actividad histórica: Catalina intervino ante papas, cardenales y gobernantes buscando la reforma moral de la Iglesia, la paz entre los cristianos y la defensa de la unidad de la cristiandad.

En esquema, podemos reducir la estructura del Diálogo a este recorrido:

1. Conocimiento de Dios y de uno mismo
2. Pecado y necesidad de la gracia
3. Cristo como puente hacia Dios
4. Camino de las virtudes y de la caridad
5. Vida sacramental y papel de la Iglesia
6. Perfección espiritual y unión con Dios
7. Reforma de la Iglesia y salvación de las almas

La idea arquitectónica fundamental es, por tanto, el itinerario del alma desde su miseria y pecado hasta la unión con Dios mediante Cristo, la gracia, la caridad y las virtudes. Y todo ello se encuentra dentro de la perspectiva de la Providencia divina, que es el hilo conductor de toda la obra.

En su catequesis del 24 de noviembre de 2010 el Papa Benedicto XVI se refirió a Catalina y su obra:

"La doctrina de Catalina, que aprendió a leer con dificultad y aprendió a escribir cuando ya era adulta, está contenida en El Diálogo de la Divina Providencia o Libro de la Divina Doctrina, una obra maestra de la literatura espiritual, en su Epistolario y en la colección de las Oraciones. Su enseñanza está dotada de una riqueza tal que el siervo de Dios Pablo VI, en 1970, la declaró doctora de la Iglesia, título que se añadía al de copatrona de la ciudad de Roma, por voluntad del beato Pío ix, y de patrona de Italia, según la decisión del venerable Pío XII...  
     De santa Catalina, por tanto, aprendemos la ciencia más sublime: conocer y amar a Jesucristo y a su Iglesia. En El Diálogo de la Divina Providencia, ella, con una imagen singular, describe a Cristo como un puente tendido entre el cielo y la tierra. Está formado por tres escalones constituidos por los pies, el costado y la boca de Jesús. Elevándose a través de estos escalones, el alma pasa por las tres etapas de todo camino de santificación: el alejamiento del pecado, la práctica de la virtud y del amor, y la unión dulce y afectuosa con Dios."

EL TEMA DEL PUENTE EN EL "DIÁLOGO"
La imagen del "Puente" es una de más importantes de sus escritos: Cristo como puente entre Dios y el hombre. La imagen aparece en el centro de su explicación sobre el camino de la salvación. Para Catalina existe un abismo entre Dios y el hombre provocado por el pecado. Dios es el Bien infinito y el hombre, por sí mismo, no puede alcanzar esa vida divina. Pero Dios, por amor, construye el puente: Cristo hecho hombre. La Encarnación es, por tanto, el fundamento de esta metáfora. Cristo une en su propia persona lo que estaba separado: la divinidad y la humanidad. Por eso el puente no es simplemente una enseñanza o un ejemplo moral. Cristo mismo es el camino de regreso al Padre.

El puente tiene tres escalones, que representan distintos momentos del camino espiritual.
-Primer escalón: los pies de Cristo. Representan el afecto y el deseo inicial de Dios.
-Segundo escalón: el costado de Cristo. El costado abierto simboliza especialmente la misericordia y la caridad de Cristo. 
-Tercer escalón: la boca de Cristo. Representa una unión más profunda con Cristo: el alma recibe de Él la verdad y la gracia, y llega a una relación íntima con Dios.

Escribe la santa en el Diálogo:
"El Dios eterno... le dijo:... este puente... va del cielo a la tierra... por la unión que Dios ha realizado con el hombre...
     Este puente, mi Hijo unigénito, tiene tres escalones, de los cuales dos fueron hechos sobre el madero de la cruz...
   El primer escalón son los pies, que significan el afecto. Como los pies soportan al cuerpo, así el afecto soporta al alma. Los pies sujetos constituyen el peldaño para llegar al costado, donde se manifiesta el secreto del corazón. Porque, subido uno a los pies del afecto, comienza el alma a saborear el afecto del corazón, poniendo los ojos de la inteligencia en el corazón de mi Hijo, donde halla consumado e indecible amor.
     Digo consumado porque no nos ama por utilidad suya... El alma se llena de amor viéndose tan amada. Aquí se encuentra ya en el segundo escalón. Subido el segundo peldaño, se pasa al tercero, es decir a la boca, donde halla paz (mediante el ósculo)...
     Por el primer escalón, levantando los pies del afecto terreno, se despoja del vicio; por el segundo se viste del amor a la virtud y en el tercero goza la paz."



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