UN AUTOR QUE NOS APROXIMA A LA HISTORIA DEL MUNDO MEDITERRÁNEO EN EN SIGLO VI

Procopio de Cesarea (c. 500–c. 565) fue un historiador romano de lengua griega, considerado el principal historiador del reinado del emperador Justiniano I (527–565).
   Nació en Cesarea de Palestina, probablemente hacia el año 500. Recibió una formación clásica y ejerció como abogado y secretario del general Belisario, uno de los principales militares de Justiniano.
   Acompañó a Belisario en varias de sus campañas:
-contra los persas sasánidas en Oriente;
-contra los vándalos en África (533–534);
-contra los ostrogodos en Italia.
   Esto le permitió ser testigo directo de algunos de los acontecimientos más importantes del siglo VI.

SUS PRINCIPALES OBRAS 
1. Historia de las guerras (De Bellis)
Es su obra más importante. Narra las campañas de Justiniano contra persas, vándalos y ostrogodos. Es una fuente fundamental para conocer la reconquista de Occidente emprendida por Justiniano.
2. De los edificios (De Aedificiis)
Describe las grandes construcciones realizadas bajo Justiniano, entre ellas Santa Sofía de Constantinopla. Es una obra mucho más elogiosa hacia el emperador y presenta a Justiniano como un gran constructor y gobernante.
3. Historia secreta (Anecdota)
Es probablemente su obra más famosa y polémica. Aquí aparece un Justiniano completamente diferente: Procopio critica duramente al emperador y, especialmente, a la emperatriz Teodora, a quien presenta de manera extraordinariamente negativa.
Esto genera una cuestión histórica interesante: ¿cómo pudo el mismo autor elogiar a Justiniano en una obra y atacarlo tan ferozmente en otra?
La explicación más habitual es que las obras tenían finalidades y públicos diferentes. La Historia secreta parece destinada a revelar aspectos que Procopio no podía expresar abiertamente en una historia oficial.

EL LEGADO DE PROCOPIO 
Procopio es fundamental porque nos permite contemplar el mundo de Justiniano desde varios ángulos: la guerra, la política imperial, la religión, la sociedad, la arquitectura y la vida de la corte.
   Además, es especialmente interesante para comprender la tensión entre el Imperio romano de Oriente y los nuevos reinos germánicos de Occidente. Para Procopio, los territorios que Justiniano intenta recuperar —África, Italia, etc.— siguen formando parte, en cierto sentido, del Imperio romano.
   Por eso, para los estudiantes de la transición entre Antigüedad tardía y Edad Media, Procopio es una fuente extraordinaria: muestra un mundo que todavía se considera profundamente romano, aunque ya está experimentando las transformaciones que conducirán al mundo medieval.

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