LA FONTANA DI TREVI

La Fontana di Trevi es la fuente más famosa de Roma y una de las obras maestras del barroco italiano. Se encuentra donde convergen tres calles (de ahí el nombre Trevi, derivado del latín trivium, que significa "tres caminos").
   Su origen está ligado a una de las grandes obras de infraestructura impulsadas por el papado: la recuperación y distribución del agua en Roma.

1. El origen: el papa Nicolás V y el Acqua Virgo
La fuente actual es el punto culminante de una historia que comienza mucho antes de la fuente barroca.
El agua que alimenta la Trevi procede del Acqua Virgo, el antiguo acueducto romano construido en el año 19 a. C. Durante la Edad Media quedó parcialmente deteriorado, pero el papa Nicolás V (1447-1455) emprendió su restauración.
En 1453, Nicolás V hizo construir en ese lugar una primera fuente monumental, diseñada por Leon Battista Alberti. Era muy sencilla comparada con la actual: básicamente una gran pila que recibía el agua del acueducto.
Esto es importante porque muestra una característica de la Roma pontificia: los papas no solo construían iglesias y palacios; también restauraban la infraestructura hidráulica de la antigua Roma.
2. Urbano VIII: Un siglo y medio después, el papa Urbano VIII Barberini (1623-1644) quiso transformar aquella fuente en una obra monumental.
Encargó el proyecto a Gian Lorenzo Bernini, quien realizó diversos diseños. La idea era crear una gran escenografía barroca que exaltara tanto el agua como el poder de Roma.
Pero el proyecto no llegó a ejecutarse entonces. La muerte de Urbano VIII y, sobre todo, las dificultades económicas hicieron que quedara en suspenso.
Aquí aparece una cuestión muy característica de la Roma barroca: las grandes fuentes eran instrumentos de embellecimiento urbano y, al mismo tiempo, de representación del poder pontificio.
3. Clemente XII: Finalmente, casi un siglo después, el papa Clemente XII Corsini (1730-1740) retomó la idea.
En 1730 convocó un concurso para construir una nueva fuente monumental. El proyecto fue confiado a Nicola Salvi, que comenzó las obras en 1732.
La fuente se terminó en 1762, durante el pontificado de Clemente XIII.
4. La fuente como símbolo de la Roma de los Papas: Hay algo todavía más interesante. La Trevi no es simplemente una fuente decorativa.
El conjunto representa una especie de teología política y urbana del agua.
En el centro está Océano, avanzando triunfalmente sobre las aguas. Pero detrás de esta imagen mitológica hay una realidad histórica: el agua de la antigua Roma, restaurada y puesta nuevamente al servicio de la ciudad por los papas.
La inscripción de Clemente XII en la fuente recuerda precisamente su intervención.
Y esto conecta con una tradición muy antigua de Roma: los emperadores construían acueductos y fuentes para manifestar su poder; los papas, como soberanos de Roma, asumieron en cierto modo esa función de restauradores de la ciudad.
5. Una curiosidad: la relación con el Vaticano. La Fontana di Trevi también pertenece al gran proceso mediante el cual los papas fueron transformando Roma desde el Renacimiento.

Si recorres Roma puedes leer una especie de historia del papado en piedra:
Nicolás V → recuperación de la Roma antigua.
Sixto IV y Julio II → grandes transformaciones renacentistas.
Sixto V → grandes ejes urbanos y acueductos.
Urbano VIII → triunfo del Barroco.
Inocencio X → Piazza Navona.
Clemente XII → Fontana di Trevi.
Benedicto XIV y Clemente XIII → culminación de numerosas empresas artísticas del siglo XVIII.

En ese sentido, la Fontana di Trevi es una de las últimas grandes expresiones de la Roma barroca pontificia: una obra monumental que combina la herencia de la Roma imperial, la restauración cristiana de la ciudad y la estética triunfal del Barroco.

La Fontana di Trevi también ha aparecido en numerosas películas, especialmente en La Dolce Vita, cuya icónica escena con Anita Ekberg y Marcello Mastroianni la convirtió en un símbolo mundial del romanticismo y la belleza de Roma.

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