ILDEFONSO, REPRESENTANTE DE UN MUNDO QUE MORÍA... PERO QUE DEJABA UN GRAN LEGADO

San Ildefonso de Toledo (ca. 607–667) es una de las grandes figuras de la Iglesia visigoda de Hispania y, sobre todo, uno de los Padres hispánicos que más desarrolló la teología de la Virgen María.
   Ildefonso pertenece al período posterior a la conversión del reino visigodo al catolicismo, iniciada decisivamente con Recaredo y el III Concilio de Toledo (589).
Toledo se convirtió progresivamente en el gran centro político, cultural y religioso de Hispania.
Los obispos toledanos no eran únicamente pastores: eran también teólogos, escritores, organizadores de la liturgia y protagonistas de la vida política y cultural del reino.
Ildefonso forma parte de ese extraordinario ambiente intelectual junto con figuras como San Isidoro de Sevilla, San Leandro de Sevilla, San Eugenio de Toledo, San Braulio de Zaragoza, San Julián de Toledo.
   De hecho, Ildefonso recibió una formación relacionada con la tradición intelectual de San Isidoro.

Podemos decir que la importancia de Ildefonso radica en:
1. Es uno de los grandes teólogos marianos de la Hispania visigoda. Su tratado sobre la virginidad perpetua de María tuvo enorme difusión.
2. Representa la transición entre la teología patrística y la espiritualidad medieval.
En él encontramos ya una devoción mariana muy desarrollada que posteriormente tendrá una enorme expansión.
3. Es una figura fundamental para entender el Toledo visigodo. Su vida se sitúa en el momento en que Toledo se consolida como uno de los grandes centros cristianos de Occidente, pocos años antes de la invasión musulmana.

O sea, Ildefonso es parte de un mundo que se termina -el reino Visigodo, la iglesia de los Padres-, pero que deja un legado espiritual y teológico al Occidente medieval que está naciendo.

Según una antigua tradición, la defensa que Ildefonso hizo de la virginidad de María le valió que mientras celebraba la liturgia en la iglesia de Toledo dedicada a Santa María, la Virgen misma se le apareció sentada en la cátedra episcopal y le entregó una casulla y le dijo:
«Tú eres mi capellán y fiel notario».
Por eso Ildefonso aparece frecuentemente representado recibiendo una casulla de manos de la Virgen, y así lo ha representado el arte cristiano como lo vemos en la siguiente pintura de Juan Sánchez Cotán (1560–1627).

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