LOS PADRES DE LA IGLESIA, TESTIGOS DE LA TRADICIÓN

"En nuestra conciencia cristiana, los Padres aparecen siempre vinculados a la tradición, habiendo sido ellos al mismo tiempo protagonistas y testigos. Ellos están más próximos a la pureza de los orígenes; algunos de ellos fueron testigos de la Tradición apostólica, fuente de la que la Tradición trae su origen; especialmente a los de los primeros siglos se les puede considerar como autores y exponentes de una tradición 'constitutiva', la cual se tratará de conservar y explicar continuamente en épocas posteriores. En todo caso los Padres han transmitido lo que recibieron, 'han enseñado a la Iglesia lo que aprendieron en la Iglesia', 'lo que encontraron en la Iglesia eso han poseído; lo que aprendieron han enseñado; lo que han recibido de los Padres han transmitido a los hijos'." (Congregación para la Educación Católica, "Instrucción sobre el estudio de los Padres de la Iglesia en la Formación Sacerdotal")

   Podemos hablar de Padres ya en la generación posterior a los apóstoles, sin los padres apostólicos. Luego vendrán otras generaciones, con grandes figuras como San Cipriano u Orígenes, pero la edad de oro de los Padres vendrá con posterioridad al siglo IV en tiempos de las grandes disputas teológicas y cristológicas con los arrianos.
   En esta breve pequeña publicación queremos hacer referencia a un gran Padre del siglo V: San León Magno.

   Nació hacia el año 400 en Toscana (Italia).
   De joven destacó por su formación teológica y retórica.
   Fue diácono de Roma, encargado de misiones diplomáticas, antes de ser elegido Papa en 440.
   Murió el 10 de noviembre de 461 y fue enterrado en San Pedro.

Obra espiritual y doctrinal:

1. Defensor de la doctrina cristiana. Combatió varias herejías, especialmente:

-Nestorianismo (que dividía a Cristo en dos personas).
-Monofisismo (que negaba la humanidad completa de Cristo).

Su "Carta a Flaviano" (449), conocida como el "Tomo de León", fue clave en el Concilio de Calcedonia (451). Allí se definió que Cristo tiene dos naturalezas, divina y humana, en una sola persona.

2. Promotor de la autoridad papal: Reafirmó el primado del obispo de Roma sobre las demás sedes, invocando la sucesión de Pedro. Fue uno de los primeros en construir una teología del papado como guía visible de la unidad de la Iglesia.

3. Pastor y predicador: Dejó más de 100 sermones y 150 cartas. En sus homilías insistía en la caridad, la humildad, la encarnación de Cristo y la unidad de la Iglesia.
   En tiempos de crisis, consolaba al pueblo y llamaba a la penitencia y a la confianza en Dios.

Acción política y pastoral:

   En 452, se entrevistó personalmente con Atila el Huno, y logró disuadirlo de invadir Roma, en un gesto que lo consagró como figura de autoridad moral y diplomática.
   También protegió la ciudad en 455 durante el saqueo de los vándalos, negociando con su líder Genserico para que no destruyeran todo.

Legado:

Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1754.
Es considerado uno de los más grandes papas de la antigüedad.
Su pontificado sentó las bases del papado medieval, tanto en lo teológico como en lo político.

  LOS PADRES DE LA IGLESIA, TESTIGOS DE LA TRADICIÓN 
"En nuestra conciencia cristiana, los Padres aparecen siempre vinculados a la tradición, habiendo sido ellos al mismo tiempo protagonistas y testigos. Ellos están más próximos a la pureza de los orígenes; algunos de ellos fueron testigos de la Tradición apostólica, fuente de la que la Tradición trae su origen; especialmente a los de los primeros siglos se les puede considerar como autores y exponentes de una tradición "constitutiva", la cual se tratará de conservar y explicar continuamente en épocas posteriores. En todo caso los Padres han transmitido lo que recibieron, "han enseñado a la Iglesia lo que aprendieron en la Iglesia", "lo que encontraron en la Iglesia eso han poseído; lo que aprendieron han enseñado; lo que han recibido de los Padres han transmitido a los hijos." (Congregación para la Educación Católica, "Instrucción sobre el estudio de los Padres de la Iglesia en la Formación Sacerdotal")

   Podemos hablar de Padres ya en la generación posterior a los apóstoles, sin los padres apostólicos. Luego vendrán otras generaciones, con grandes figuras como San Cipriano u Orígenes, pero la edad de oro de los Padres vendrá con posterioridad al siglo IV en tiempos de las grandes disputas teológicas y cristológicas con los arrianos.
   En esta breve pequeña publicación queremos hacer referencia a un gran Padre del siglo V: San León Magno.

   Nació hacia el año 400 en Toscana (Italia).
   De joven destacó por su formación teológica y retórica.
   Fue diácono de Roma, encargado de misiones diplomáticas, antes de ser elegido Papa en 440.
   Murió el 10 de noviembre de 461 y fue enterrado en San Pedro.

Obra espiritual y doctrinal:

1. Defensor de la doctrina cristiana. Combatió varias herejías, especialmente:

-Nestorianismo (que dividía a Cristo en dos personas).
-Monofisismo (que negaba la humanidad completa de Cristo).

Su "Carta a Flaviano" (449), conocida como el "Tomo de León", fue clave en el Concilio de Calcedonia (451). Allí se definió que Cristo tiene dos naturalezas, divina y humana, en una sola persona.

2. Promotor de la autoridad papal: Reafirmó el primado del obispo de Roma sobre las demás sedes, invocando la sucesión de Pedro. Fue uno de los primeros en construir una teología del papado como guía visible de la unidad de la Iglesia.

3. Pastor y predicador: Dejó más de 100 sermones y 150 cartas. En sus homilías insistía en la caridad, la humildad, la encarnación de Cristo y la unidad de la Iglesia.
   En tiempos de crisis, consolaba al pueblo y llamaba a la penitencia y a la confianza en Dios.

Acción política y pastoral:

   En 452, se entrevistó personalmente con Atila el Huno, y logró disuadirlo de invadir Roma, en un gesto que lo consagró como figura de autoridad moral y diplomática.
   También protegió la ciudad en 455 durante el saqueo de los vándalos, negociando con su líder Genserico para que no destruyeran todo.

Legado:

Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1754.
Es considerado uno de los más grandes papas de la antigüedad.
Su pontificado sentó las bases del papado medieval, tanto en lo teológico como en lo político.

     "Se dice a veces que fue San Gregorio Magno el arquitecto supremo de la liturgia primitiva. Por nuestra parte pensamos que tal calificación debería corresponder más bien a San León, el gran organizador de la liturgia antigua, el autor de admirables textos litúrgicos, hasta nosotros. Fue asimismo... quien mandó edificar o embellecer diversos edificios de culto. A él se le atribuye, por ejemplo, el mosaico que ornaba la fachada de la basílica de San Pedro, y probables el que cubría su ábside; por orden suya se habría edificado la basílica de San Pablo..., cuyo actual mosaico absidal, aunque retocado, constituiría una hermosa expresión de la fe cristológica de San León; de su tiempo sería también el ábside de la basílica de Letrán, etc." (ALFREDO SÁENZ, "San León Magno y los Misterios de Cristo") 

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