LA CENTRALIDAD DE LA LITURGIA EN LA TEOLOGÍA DE JOSEPH RATZINGER

"Es indudable que la liturgia constituyó para Ratzinger otra pasión de la infancia. «Nos entusiasmaban todas las fiestas litúrgicas que entonces había: su música, los ornamentos, las imágenes...». Así evocaba Joseph Ratzinger sus primeros recuerdos litúrgicos. El arte y la liturgia estimulaban su curiosidad infantil, a la vez que iba descubriendo la riqueza de las oraciones litúrgicas, gracias también al misal de los fieles que le regalaron sus padres. Esta no se ha quedado en una evocación nostálgica, sino que ha tomado cuerpo como una convicción teológica. «La liturgia de la Iglesia -escribía en 2008- ha sido para mí desde la infancia la realidad central de mi vida, y mi formación teológica ha tenido lugar en la escuela de profesores como Schmaus, Söhngen, Pascher, Guardini donde se han dado mis esfuerzos teológicos». Es más, permenecerá como la convicción de que los problemas de la Iglesia surgen y se resuelven en la liturgia. «Estoy convencido -afirmaba en 1996- de que la crisis eclesial en que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento de la liturgia». Constituye, además, un lugar teológico para la comprensión de la Iglesia. «En mi opinión, para entender bien a la Iglesia, hemos de contemplarla sobre todo a partir de la liturgia». Por tanto, «redescubrir -decía en otro lugar- que la liturgia está viva y que es una realidad viva de la Iglesia como tal, ha sido el enriquecimiento más grande para la Iglesia»..." (PABLO BLANCO SARTO, "La Teología de Joseph Ratzinger")



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