SAN FRANCISCO, RENOVADOR DE LA ESPIRITUALIDAD Y DE LA VIDA SOCIO-CULTURAL DEL ÚLTIMO MEDIOEVO

  San Francisco de Asís (1181/1182-1226) vivió en el siglo XIII, una época caracterizada por el crecimiento del comercio, la expansión de las ciudades y el enriquecimiento de la burguesía. Hijo de una próspera familia de comerciantes, su padre aspiraba a que alcanzara el prestigio propio de la caballería. Sin embargo, alrededor de los 22 años experimentó una profunda conversión que transformó radicalmente su vida.
   Su carisma se centró en la pobreza evangélica y en la identificación con Cristo pobre y crucificado. Frente a una sociedad cada vez más marcada por la riqueza y el poder, Francisco eligió una vida de sencillez, fraternidad y servicio. Su espiritualidad destacó especialmente la humanidad de Cristo: promovió la contemplación del Niño Jesús -representada en el pesebre de Greccio (el Pesebre de Greccio es el primer pesebre viviente de la historia, creado por San Francisco de Asís en la Navidad del año 1223 en el pequeño pueblo de Greccio, Italia)-, y de Cristo en la Cruz, complementando así la imagen más solemne y majestuosa de Cristo heredada de la Antigüedad tardía.
   La devoción eucarística ocupó también un lugar central en su vida. En una época en que el IV Concilio de Letrán (1215) había definido el dogma de la transustanciación, Francisco manifestó una profunda veneración por la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Esta sensibilidad marcaría posteriormente la espiritualidad franciscana, de la que surgirían figuras como San Bernardino de Siena, gran difusor de la devoción al Santo Nombre de Jesús.
   Aunque desarrolló su misión en tiempos de gran poder pontificio bajo Inocencio III, Francisco mantuvo siempre una profunda fidelidad a la Iglesia, obteniendo la aprobación de su forma de vida y poniendo su ideal evangélico al servicio de la renovación espiritual de la cristiandad. Su legado continúa siendo una de las expresiones más influyentes del cristianismo medieval.
   Un gran artista del último Medioevo, Giotto, nos dejó a través de sus maravillosos pinceles deliciosas escenas referidas a momentos de la vida del Poverello de Asís.

Comentarios