LA ERA "CONSTANTINIANA"

 Bernardino LLorca en el Tomo I de su monumental "Historia de la Iglesia Católica" denomina a el período posterior al Edicto de Milán (año 313) La Iglesia en su triunfo y su posterior desarrollo. En la introducción a esta segunda parte del primer tomo señala que la etapa estudiada se caracteriza por tres rasgos:

1- La Iglesia pasa de ser perseguida por parte del poder político, a ser aceptada, favorecida y finalmente proclamada religión oficial.
2- Este cambio por parte del poder determinó una intromisión por parte del mismo en los asuntos internos de la Iglesia. Esta situación tuvo, por supuesto, su aspecto negativo; pero también sus beneficios: "con esa protección y ayuda positiva fueron posibles los grandes concilios ecuménicos, la construcción de grandes basílicas y monumentos grandiosos" (p. 368)
3- En tercer lugar, fue una época de profunda reflexión teológica y, por contraste, del surgimiento de gran cantidad de herejías -teológicas y cristológicas-. Las mismas pudieron ser respondidas en los grandes Concilios del período estudiado.

     Si bien el gran cambio histórico se produce en el siglo IV, siglo de "nuevas cosas", el proceso iniciado se prolonga en las centurias siguientes. El autor extiende el período hasta el año 750. Esta etapa de cuatro siglos, él la divide en tres:

1- La gran victoria del cristianismo (313-395)
2- Apogeo de los Santos Padres. Cuestiones dogmáticas y concilios (395-590)
3- El cristianismo robustecido por los nuevos Estados europeos (590-750)
 
     En el último punto analiza cómo la irrupción de los pueblos germanos sobre el Imperio Romano, que representaron una amenaza al inicio por ser en su mayoría arrianos, tras su conversión a la Iglesia romana fueron-en Occidente- los herederos del viejo Imperio tras la caída de la autoridad imperial, convirtiéndose en los artífices -junto con el monacato benedictino y el impulso pontificio- de la Cristiandad occidental que comenzará a organizarse a partir del siglo VIII.



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