Jerusalén en el siglo IV es una ciudad en plena transformación: pasa de ser una urbe marginal del Imperio romano a convertirse en uno de los centros espirituales más importantes del cristianismo.
Hasta comienzos del siglo IV, Jerusalén era conocida como Aelia Capitolina, el nombre que le había dado el emperador Adriano en el siglo II tras destruir la ciudad judía. Era una colonia romana típica:
-Calles en cuadrícula (cardo y decumano)
-Templos paganos (por ejemplo, uno a Júpiter en el área del antiguo Templo)
-Población mayormente pagana, con presencia cristiana minoritaria.
DESPUÉS DE CONSTANCIA
Todo cambia después del Edicto de Milán (313), cuando el cristianismo deja de ser perseguido. Constantino impulsa una verdadera “recristianización” de la ciudad:
Manda construir la Iglesia del Santo Sepulcro, sobre el lugar donde se creía que Cristo fue crucificado y sepultado.
Se destruyen o transforman antiguos templos paganos. Jerusalén empieza a atraer peregrinos de todo el mundo cristiano.
Durante el siglo IV, Jerusalén se llena de vida religiosa:
-Llegan peregrinos desde el Imperio romano (como la famosa viajera Egeria).
-Se desarrollan liturgias complejas, especialmente en Semana Santa.
-Se identifican y “marcan” lugares santos: el Gólgota, el sepulcro, el Monte de los Olivos, Belén.
-La ciudad se convierte en un gran “mapa sagrado”.
Jerusalén es también un centro teológico:
-Destaca Cirilo de Jerusalén, famoso por sus catequesis a los bautizandos.
-Se organizan comunidades monásticas en los alrededores (desiertos de Judea).
-Aparece una liturgia muy rica, con procesiones, lecturas bíblicas en los lugares mismos donde ocurrieron los hechos.
La Jerusalén del siglo IV combina varios mundos:
-Arquitectura romana aún visible
-Grandes basílicas cristianas nuevas
-Calles llenas de peregrinos, clérigos, monjes y comerciantes
-Un clima espiritual intenso: oración, reliquias, celebraciones públicas
No es todavía una ciudad “cristiana pura”: conviven restos del paganismo y tensiones con otras comunidades, pero el cristianismo domina cada vez más el paisaje.
EN SÍNTESIS
Jerusalén en el siglo IV es:
-Una ciudad reconvertida del paganismo al cristianismo
-Un centro de peregrinación mundial
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