AMBROSIO, DE GOBERNADOR A OBISPO...





  San Ambrosio nació en una familia romana cristiana de alto rango. Fue educado en derecho y retórica, lo que lo llevó a una carrera administrativa en el Imperio. Llegó a ser gobernador de la región de Liguria y Emilia, con sede en Milán.
   Lo sorprendente es que no era todavía bautizado cuando ocurrió el giro decisivo de su vida: tras la muerte del obispo de Milán, el pueblo lo aclamó como sucesor. A pesar de su resistencia inicial, fue elegido, bautizado y consagrado obispo en pocos días (374). Esto refleja el enorme prestigio moral que tenía.
   Como obispo, Ambrosio se convirtió en una figura central tanto religiosa como política. Milán era una de las capitales del Imperio Romano de Occidente, así que su influencia era enorme.
   Ambrosio tuvo constantemente que enseñar antes que aprender, o aprender al mismo tiempo que enseñaba. Hizo esto confiando sobre todo en los Padres griegos. Sus fuentes son esencialmente los Capadocios, principalmente Basilio, de donde remonta a san Atanasio. Cierto día descubrió a Orígenes, al que no abandonará nunca. Quien abrió a Agustín las posibilidades de aceptar la Biblia fue Ambrosio, explicando el texto bíblico según la hermenéutica de Orígenes. Pues bien, Ambrosio cumplió su aprendizaje con una rapidez extraordinaria, debido sin duda, a su gran capacidad de trabajo.
   Ambrosio, gran devoto de María nos bosqueja un maravilloso retrato de la Virgen: 

   "Virgen no sólo en cuanto al cuerpo, sino en cuanto al espíritu, en el cual ningún desvío malicioso alteraba la rectitud. Humilde de corazón, ponderada en palabras, prudente de alma, nunca pródiga en palabras, más dedicada a aprender, no orienta su esperanza hacia una suerte incierta, sino en la oración de los pobres... El Evangelista la pintó de esta manera, así la encontró el ángel y como tal la escogió el Espíritu Santo. ¿Por qué demorarme en detalles, cuando sus compatriotas amaron y los extranjeros alabaron a la que fue digna que de ella naciera el Hijo de Dios?... La Escritura nos transmite, en seguida, su afectuoso servicio a sus semejantes. Más humilde todavía al saberse escogida por Dios, la vemos luego en camino, por las montañas, hasta la casa de su parienta... Permanece tres meses con su prima. Este largo espacio de tiempo, no es para buscar fe, sino un testimonio de bondad. Y esta bondad sencilla se manifiesta luego después, cuando saltando de gozo en el seno de su madre, el bebé saludó a la madre del Señor. En esta sucesión de signos, una estéril da a luz, una virgen concibe, un mudo habla, el mago adora, Simeón está a la expectativa, María, perturbada ante la presencia del ángel, pero no ante el milagro, conserva todas estas cosas en su corazón. Madre de Dios, deseaba instruirse en los mandamientos de Dios y la que engendró a Dios deseaba conocer a Dios... Esta es la imagen de la virginidad. La vida de María se desarrolló de modo de constituirse para todos en una enseñanza... En casa aparece la Virgen; en el servicio a los otros, la Compañera, y en el templo, la Madre."

Comentarios