EL MONACATO EN LA CONFORMACIÓN DE LA PRIMERA CRISTIANDAD

“La fuerza viva de la Iglesia en tan delicados momentos la constituyen los monjes… (E)n Occidente los monjes,... estrechamente ligados al Papado, serán uno de los instrumentos más eficaces para la propagación de la fe entre los pueblos germánicos y para la conservación de la cultura romana…
   (En estos siglo tiene una gran importancia) la propagación del monacato en Irlanda y Gran Bretaña, no sólo por el gran desarrollo que alcanzó y su elevado nivel cultural, sino por la influencia que más tarde ejerció sobre la cristiandad continental. Si héroe es el legendario San Patricio, verdadero apóstol del cristianismo y del monaquismo en Irlanda… Predicó el cristianismo a las gentes del Norte de Irlanda, todavía paganas (hacia 432), fundando gran número de iglesias y monasterios que no tardarían en multiplicarse. Movidos de su celo apostólico estos monjes irlandeses (scotti) irradiarán la de y la cultura cristianas entre los pictos del Norte de Inglaterra, territorio que pronto cambiaría su nombre por el de Escocia (Scottland, país de los escotos). Uno de los apóstoles es San Columbano, que salió de Irlanda con doce monjes (hacia 563) y se instaló en… el Noroeste de Escocia; 34 años empleó en evangelizar a los pictos, logrando la conversión de su rey, a pesar de la oposición de los druídas; otros monjes se dirigieron al Continente…
     Este monaquismo insular ofrece algunas notas peculiares, que lo separan del continental: sus comunidades eran muy numerosas, reuniendo algunos monasterios… hasta tres mil monjes entre la casa central y sus filiales; sus abades ejercen con frecuencia jurisdicción episcopal, al no haber en Irlanda diócesis fijas y bien delimentadas…; un ascetismo severo… y ciertas prácticas propias… (con) una liturgia particular (en cuanto al bautismo, tonsura y cómputo de la Pascua)...
     El cristianismo de los monjes irlandeses se había extendido a los pictos del Norte de Inglaterra…; los bretones del Occidente de la isla… eran igualmente cristianos. Pero los anglosajones, que ocupaban el resto del país, seguían siendo pagamos…
     San Gregorio envió entonces a Agustín, abad del monasterio de San Andrés de Roma -monasterio que él mismo había fundado antes de ser elegido Papa-, con 39 monjes, que en menos de un año lograron la conversión del Rey Etelberto y de la nobleza del país (597); poco después el Papa enviaba a Agustín el palio arzobispal y lo erigía en peinado de toda la Gran Bretaña…
     Tras ochenta años de predicación se había llegado a la cristianización de los anglosajones…
     A mediados del siglo VIII, tanto anglosajones de Gran Bretaña como los celtas y bretones de Irlanda, Escocia, Cornualles y Gales estaban ganados para el catolicismo romano…
     (De las Islas británicas llegarían los evangelizadores de los territorios al este del Rin)... La obra misional y de organización de la Iglesia en territorio hermano, corresponde a Winfrido, un monje inglés, educado en el monasterio de Exeter, que, siguiendo las huellas de San Willibrordo, comienza su labor misional en Frisia (716)... Winfrido tuvo que abandonar la región de Frisia… Se dirigió… a Roma al frente de un grupo de misioneros para exponer sus proyectos al Papa. Gregorio II le retiene durante un año, e imponiéndole el nombre simbólico de Bonifacio, le envió a predicar a los paganos con especiales instrucciones suyas… En 722 volvía a Roma…; allí recibía la consagración episcopal… (de regreso en Germania) obtuvo un éxito sobre los infieles al derribar la encina sagrada de Geismar, consagrada al dios Thor…, y empleó su madera en construir una capilla en honor de San Pedro. De Hesse pasó a Turingia, donde se ocupó diez años (725-735) y fundó muchos monasterios, recibiendo del Papa el palio arzobispal…
    Todas estas misiones habían sido realizadas de acuerdo y con el apoyo de Carlos Martel… y siguiendo instrucciones muy concretas de Roma…” (JOSÉ LACARRA, Historia de la Edad Media. Vol. I, p. 225-235)

   "La idea de un homo viator, de una humanidad itinerante hacia el Reino de Dios, impregna la ciudad cristiana de su fuerza mística y convierte las obras de la cultura en una suerte de hierofanía militante, tensa como la cuerda de un arco. El arte y las instituciones cristianas, tanto como su teología, son claros testimonios de esta activa tendencia hacia una realización allende el tiempo y el espacio mundanos. El cosmos entero, en la raíz de su dinámica física, parece participar en el esfuerzo de la nueva creación y convierte sus elementos fundamentales: el espacio, el tiempo, el agua, el pan y el aceite, en los signos sensibles de una realidad rescatada de la corrupción y de la muerte. El modelo arquetípico es ahora causa ejemplar del movimiento realizado en mancomunidad por la gracia de Dios y la libre voluntad del hombre.” (RUBÉN CALDERÓN BOUCHET. Apogeo de la Ciudad Cristiana. Dictio. Buenos Aires. 1978, pp. 11-12)

   En el mapa podemos observar el inicio del Monacato en Egipto y Siria en el siglo III, y su expansión posterior al resto del mundo mediterráneo. Vemos llegar esta institución trascendental a las costas de Hispania y de Galia, pasar a las Islas británicas, y luego volver desde allí para la gran labor que desarrollaron los monjes de las Islas en la evangelización del continente, sobre todo en la zona al este del Rin.

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