GIOTTO Y LAS PRIMERAS REPRESENTACIONES DE FRANCISCO DE ASÍS

La Capilla Bardi de Santa Croce, en Florencia, es una de las obras fundamentales de Giotto y, además, tiene una relación muy estrecha con la historia de los franciscanos.
La Capilla Bardi está en el transepto derecho de la basílica de Santa Croce, inmediatamente a la derecha de la capilla mayor. Fue construida a fines del siglo XIII y quedó bajo el patronazgo de la poderosa familia Bardi, una de las grandes familias de banqueros y comerciantes de la Florencia medieval. 
   Los Bardi encargaron a Giotto y a su taller la decoración de la capilla, probablemente a Ridolfo de' Bardi. El ciclo se suele fechar entre 1317 y la década de 1320. 

LAS ESCENAS REPRESENTADAS
Giotto representa distintos episodios de la vida de san Francisco. Entre los principales están:
-La renuncia a los bienes
-La aprobación de la Regla
-La prueba del fuego ante el sultán
-La aparición al capítulo de Arlés
-La aparición a fray Agustín y al obispo Guido de Asís
-La muerte de san Francisco y la verificación de sus estigmas

Hay algo particularmente interesante: Giotto ya había representado la vida de Francisco en Asís, pero en Bardi vuelve sobre el tema con un lenguaje más concentrado y dramático. Las figuras adquieren una enorme expresividad y los espacios arquitectónicos tienen una función narrativa muy importante.
¿Por qué es tan importante?
La Capilla Bardi es fundamental para entender la evolución de Giotto. Frente a la tradición medieval más convencional, Giotto consigue presentar a Francisco como un personaje humanamente concreto: vemos gestos, emociones, relaciones entre las personas y espacios que parecen construidos para contener una acción real. Por ejemplo, en La renuncia a los bienes, Francisco aparece despojándose de sus vestidos ante su padre, mientras el obispo Guido lo cubre con su manto. La escena visualiza magníficamente el conflicto entre los vínculos familiares y económicos y la vocación religiosa de Francisco.
También es muy significativa La muerte de Francisco: los frailes rodean el cuerpo del santo, mientras su alma asciende al cielo llevada por los ángeles. Giotto combina aquí el acontecimiento histórico con una dimensión sobrenatural.

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