LOS OJOS Y LA LUZ EN LOS ICONOS BIZANTINOS

"...el ojo no solamente capta, sino que también emite; ver es al mismo tiempo proyectar... la luz...
   No hay nunca una fuente de luz en los iconos, ya que la luz es su propio contenido...
... un icono es ese espejo luciente del mayor atributo de gloria: la luz... Según San Gregorio Palamas, la luz del Tabor... y la luz del siglo futuro son idénticas. Para Clemente de Alejandría, la luz del primer día preexiste a la creación, es 'la verdadera luz del Logos iluminando las cosas aún escondidas y por la cual toda criatura ha accedido a la existencia...
... Si la arquitectura sagrada del Templo ordena el espacio, y el Memorial litúrgico el tiempo, el icono experimenta lo invisible, la 'forma interior' del ser; y esta interioridad surge, una vez más, de la iluminación, de la categoría tabórica." (PAUL EVDOKIMOV, "El arte del icono. Teología de la belleza")

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