CRISTIANOS Y PAGANOS EN EL OCCIDENTE ROMANO DEL SIGLO V

Quinto Aurelio Símaco (Quintus Aurelius Symmachus, c. 340–402), fue uno de los principales representantes de la aristocracia senatorial pagana de Roma a finales del siglo IV.
   Fue senador, orador y político romano, y llegó a ser praefectus urbi de Roma en 384-385 y cónsul en 391. Es especialmente famoso por su defensa de la religión tradicional romana frente al avance del cristianismo. El episodio más célebre es su Relatio III, dirigida al emperador Valentiniano II en 384, cuando Símaco era prefecto de Roma. Allí pidió que se restituyera en el Senado el altar de la Victoria, que había sido retirado por iniciativa cristiana. Su argumento no era simplemente político: defendía que Roma debía conservar sus antiguos cultos porque la grandeza de Roma estaba vinculada a la religión tradicional. 
   La petición de Símaco provocó una de las grandes controversias religiosas del siglo IV. San Ambrosio de Milán respondió enérgicamente, especialmente en sus Cartas 17 y 18, defendiendo que el altar de la Victoria no debía ser restaurado. Por eso, el enfrentamiento Símaco–Ambrosio es fundamental para comprender la transición del Imperio romano desde el pluralismo religioso tradicional hacia un Imperio oficialmente cristiano.
   La contraparte de Símaco podría ser Sulpicio Severo. Mientras Símaco representa la defensa culta y aristocrática del paganismo romano, Sulpicio Severo representa la historiografía cristiana que interpreta el ocaso de los cultos paganos desde la nueva visión cristiana de la historia. 
   Sulpicio Severo (Sulpicius Severus, c. 363–c. 425) fue un escritor cristiano e historiador galo, famoso sobre todo por su Vita Sancti Martini (Vida de san Martín de Tours). Fue discípulo y admirador de san Martín de Tours, y su obra contribuyó enormemente a difundir la fama de este santo en Occidente. Su obra principal es Vita Sancti Martini: biografía de san Martín de Tours, escrita poco después de su muerte. Es una de las fuentes fundamentales sobre el santo.
   Lo interesante de Sulpicio Severo es que combina historia, biografía y hagiografía. Su Vida de san Martín presenta numerosos milagros y episodios sobrenaturales, pero al mismo tiempo permite conocer la Galia de finales del siglo IV, la expansión del cristianismo y la supervivencia de prácticas paganas. San Martín aparece en Sulpicio como un gran agente de la cristianización de la Galia rural: no simplemente predicando, sino eliminando los centros materiales del antiguo culto y sustituyéndolos por iglesias y monasterios
   Además, su estilo latino es considerado bastante elegante y recibió la influencia de autores clásicos, especialmente Salustio.

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