Las Retractationes son una revisión crítica que San Agustín hace de toda su obra escrita hacia el final de su vida (alrededor del año 426–427).
No son una “confesión” en sentido moral, sino una autocrítica intelectual y doctrinal.
En ellas:
-Recorre uno por uno casi todos sus libros, tratados, cartas y comentarios bíblicos.
-Explica en qué contexto los escribió.
Señala:
-Errores
-Imprecisiones
-Formulaciones desafortunadas
-Cambios de opinión
Aclara cómo debería entenderse ahora cada obra.
Es, en cierto modo, la primera gran “revisión de obra completa” de la historia intelectual occidental.
¿Por qué las escribe?
Por varias razones profundas:
Humildad intelectual cristiana
Agustín está convencido de que:
solo la Escritura es plenamente infalible; todo autor cristiano puede equivocarse.
Conciencia de su propio desarrollo doctrinal
Él sabe que:
No pensaba igual a los 30 que a los 70.
Algunas posiciones tempranas (por ejemplo sobre la gracia, el libre albedrío, el alma, etc.) fueron madurando con el tiempo.
Responsabilidad pastoral y doctrinal
Quiere evitar que:
Sus errores juveniles sigan circulando
O que frases ambiguas sean usadas por herejes (pelagianos, maniqueos, etc.)
¿Qué tipo de cosas corrige?
Algunos ejemplos típicos:
Interpretaciones bíblicas que luego considera poco sólidas
Expresiones demasiado cercanas al neoplatonismo
Formulaciones insuficientemente claras sobre la gracia
Errores de juventud en obras como De libero arbitrio, Contra académicos, etc.
Importancia histórica y teológica
Es una obra única por su honestidad intelectual.
Muestra cómo se desarrolla un pensamiento cristiano vivo, no un sistema rígido.
Es clave para:
Entender la evolución doctrinal de Agustín
Interpretar correctamente sus obras anteriores
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