BERNARDO DE CLARAVAL: EL ALMA DEL SIGLO XII

 La Edad media (siglos V-XV) fue una época que fundamentó su cultura en torno al DIOS de la Revelación. Los centros de difusión de la Fe y de la Cultura fueron, fundamentalmente, los Monasterios. Entre los monjes, la Orden que más influjo tuvo en la Cristiandad Occidental fueron los hijos de San Benito. El monasticismo, alma de la Europa cristiana, necesitó de reformas en distintos momentos del Medioevo. Entre los grandes reformadores se encuentra, en el siglo XII, San Bernardo de Claraval. Bernardo no fue sólo un gran reformador del monacato sino de toda la sociedad cristiana del siglo XII.  

   Transcribiremos a continuación algunas líneas escritas por el Padre Alfredo Sáenz sobre esta gran Patriarca de Occidente:

     "La figura de San Bernardo es estelar en la Iglesia, y sin duda la más representativa de la época de la Cristiandad Medieval.

     Nació en 1091, cerca de la capital de Borgoña, de padres de ilustre prosapia. Su educación, propia de las familias de su estirpe, fue esmerada, incluyendo la gramática, la retórica y la dialéctica, juntamente con la lectura y explicación de autores clásicos como Cicerón, Virgilio, Horacio, etcétera. Bernardo era un joven robusto, de frente amplia, ojos azules y penetrantes. Todos sus contemporáneos coinciden en afirmar que brotaba de él un prestigio singular...

...Bernardo, más allá de ser monje, fue sobre todo padre de monjes, que eso significa 'Abad'. Como se sabe, fue él quien hizo florecer la Orden del Císter, que se extendería por toda Europa. Él se consideraba padre de todos. Pero de manera particular de los monjes del monasterio que fundara y presidiera durante tantos años, el de Claraval, que tanto amó...

HOMBRE BÍBLICO Y LITÚRGICO

     Bernardo fue un hombre de la Biblia...Según señala Jean Leclercq, resulta evidente que lo que se imprimió en su memoria fueron las partes cantadas del Oficio Divino...Recibió la Escritura de la tradición. La Biblia era para él la palabra de Dios viva en la Iglesia...

HOMBRE MÍSTICO

     "Por sobre todo lo que hemos dicho hasta acá, el abad de Claraval se destaca por sus quilates místicos...

     Beranrdo vivía en la fascinación de Dios...

     No se trata, por cierto, de un DIOS difuso, sino de un DIOS en tres personas...

     Bernardo concibe el proceso de la redención al modo de una gran curvatura que va desde la animalidad, en que nos dejó el pecado, hasta la divinización que produce en nosotros la acción de las tres personas de la TRINIDAD...

...Como la gota de agua que se pierde en el vino; como el trozo de hierro que se mete en el fuego y se hace fuego él mismo, así el alma se pierde, se vuelve ígnea en la voluntad divina. He,a ahí deificada; 'sic affici, deificari est', exclama San Bernardo gozoso...

     Todo lo que acabamos de decir respecto del alma y de su deificación, Bernardo lo aplica originariamente a la Iglesia. El alma, en efecto, no es esposa del Verbo sino en la medida en que integra la Iglesia...

     La Santísima Virgenocupa un lugar inobviable en la mística del abad de Claraval. En ella ve el camino por el que el Verbo llega a nosotros y por el que nosotros nos remontamos a Él." (ALFREDO SÁENZ. San Bernardo. Gladius. Buenos Aires. 2009)



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